Mao ...9
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero de 1957) sobre la contradicción[*]
Agosto de 1937
IV. LA CONTRADICCIN PRINCIPAL Y EL ASPECTO PRINCIPAL DE LA CONTRADICCION
En lo tocante a la particularidad de la contradicción, quedan dos cuestiones que requieren un análisis especial: la contradicción principal y el aspecto principal de la contradicción. En el proceso de desarrollo de una cosa compleja hay muchas contradicciones y, de ellas, una es necesariamente la principal, cuya existencia y desarrollo determina o influye en la existencia y desarrollo de las demás contradicciones. Por ejemplo: en la sociedad capitalista, las dos fuerzas contradictorias, el proletariado y la burguesía, constituyen la contradicción principal. Las otras contradicciones, como las que existen entre los remanentes de la clase feudal y la burguesía, entre la pequeña burguesía campesina y la burguesía, entre el proletariado y la pequeña burguesía campesina, entre la burguesía no monopolista y la monopolista, entre la democracia y el fascismo en el seno de la burguesía, entre los diversos países capitalistas, entre el imperialismo y las colonias, etc., son todas determinadas por esta contradicción principal o sujetas a su influencia. En un país semicolonial como China, la relación entre la contradicción principal y las contradicciones no principales ofrece un cuadro complejo. Cuando el imperialismo desata una guerra de agresión contra un país así, las diferentes clases de éste, excepto un pequeño número de traidores, pueden unirse temporalmente en una guerra nacional contra el imperialismo. Entonces, la contradicción entre el imperialismo y el país en cuestión pasa a ser la contradicción principal, mientras todas las contradicciones entre las diferentes clases dentro del país (incluida la contradicción, que era la principal, entre el sistema feudal y las grandes masas populares) quedan relegadas temporalmente a una posición secundaria y subordinada. Tal fue el caso en China durante la Guerra del Opio de 1840, la Guerra Chino-Japonesa de 1894, la Guerra del Yijetuan de 1900, y tal es también el caso de la actual guerra chino-japonesa. En otras circunstancias, sin embargo, las contradicciones cambian de posición. Cuando el imperialismo no recurre a la guerra, sino a medios relativamente moderados, medios políticos, económicos y culturales, para llevar adelante su opresión, la clase dominante del país semicolonial en cuestión capitula ante el imperialismo y forma con él una alianza para oprimir conjuntamente a las masas populares. En esas circunstancias, las masas populares suelen recurrir a la guerra civil contra la alianza del imperialismo y la clase feudal, en tanto que el imperialismo emplea a menudo métodos indirectos, y no la acción directa, para ayudar a los reaccionarios de dicho país a oprimir al pueblo, y así las contradicciones internas se vuelven particularmente agudas. Esto sucedió en China durante la Guerra Revolucionaria de 1911, la guerra revolucionaria de 1924-1927 y los diez años de la Guerra Revolucionaria Agraria, iniciada en 1927. También entran en esta categoría las guerras intestinas entre los diversos grupos dominantes reaccionarios de los países semicoloniales, como por ejemplo las guerras entre los caudillos militares de China. Cuando la guerra civil revolucionaria se desarrolla hasta el punto en que amenaza la existencia misma del imperialismo y de sus lacayos, los reaccionarios internos, suele aquél adoptar otros métodos para mantener su dominación: o bien trata de dividir el frente revolucionario, o bien envía fuerzas armadas para ayudar directamente a los reaccionarios internos. En tal caso, el imperialismo extranjero y la reacción interna se colocan, sin el menor disimulo, en un polo, y las amplias masas populares se agrupan en el otro, y así se forma la contradicción principal, que determina o influye en el desarrollo de las demás contradicciones. La ayuda prestada por diversos países capitalistas a los reaccionarios rusos luego de la Revolución de Octubre, es un ejemplo de intervención armada. La traición de Chiang Kai-shek en 1927 es un ejemplo de división del frente revolucionario. Pero, ocurra lo que ocurra, no cabe ninguna duda de que en cada etapa de desarrollo de un proceso hay sólo una contradicción principal, que desempeña el papel dirigente. De este modo, si en un proceso hay varias contradicciones, necesariamente una de ellas es la principal, la que desempeña el papel dirigente y decisivo, mientras las demás ocupan una posición secundaria y subordinada. Por lo tanto, al estudiar cualquier proceso complejo en el que existan dos o más contradicciones, debernos esforzarnos al máximo por descubrir la contradicción principal. Una vez aprehendida la contradicción principal, todos los problemas pueden resolverse con facilidad. Tal es el método que nos enseñó Marx en su estudio de la sociedad capitalista. Lo mismo nos enseñaron Lenin y Stalin al estudiar el imperialismo y la crisis general del capitalismo y al estudiar la economía soviética. Miles de estudiosos y hombres de acción no comprenden este método, y el resultado es que, perdidos en un mar de humo, no son capaces de llegar a la médula de los problemas y, por consiguiente, no logran encontrar la manera de resolver las contradicciones. Como queda dicho, no hay que tratar de un mismo modo todas las contradicciones de un proceso, sino distinguir entre la principal y las secundarias y concentrarse en aprehender la principal. Ahora bien, en cada contradicción, sea principal o secundaria, ¿cabe tratar de un mismo modo sus dos aspectos contradictorios? Tampoco. En toda contradicción, el desarrollo de los aspectos contradictorios es desigual. A veces ambos parecen estar en equilibrio, pero tal situación es sólo temporal y relativa, en tanto que la desigualdad es el estado fundamental. De los dos aspectos contradictorios, uno ha de ser el principal, y el otro, el secundario. El aspecto principal es el que desempeña el papel dirigente en la contradicción. La naturaleza de una cosa es determinada fundamentalmente por el aspecto principal de su contradicción, aspecto que ocupa la posición predominante. Pero esta situación no es estática; el aspecto principal y el no principal de una contradicción se transforman el uno en el otro y, en consecuencia, cambia la naturaleza de la cosa. En un determinado proceso de desarrollo de una contradicción o en una etapa dada de éste, el aspecto principal es A y el aspecto no principal es B, pero en otra etapa o proceso, los papeles se invierten; este cambio lo determina el grado en que ha crecido o disminuido la fuerza de cada aspecto en su lucha contra el otro durante el desarrollo de la cosa. Hablamos corrientemente del "reemplazo de lo viejo por lo nuevo". El reemplazo de lo viejo por lo nuevo es una ley universal, eterna e ineludible. Una cosa se transforma en otra mediante un salto cuya forma varía según la naturaleza de la cosa y las condiciones: éste es el proceso del reemplazo de lo viejo por lo nuevo. Dentro de toda cosa existe la contradicción entre lo nuevo y lo viejo, la cual da origen a una serie de luchas llenas de vicisitudes. Como resultado de estas luchas, lo nuevo pasa de pequeño a grande y llega a ser predominante; en cambio, lo viejo pasa de grande a pequeño y se aproxima gradualmente a su desaparición. En el momento en que lo nuevo logra predominar sobre lo viejo, la cosa vieja se transforma cualitativamente en una cosa nueva. De esto se desprende que la naturaleza de una cosa es determinada fundamentalmente por el aspecto principal de su contradicción, el que ocupa la posición predominante. Al cambiar dicho aspecto, cambia en consecuencia la naturaleza de la cosa. El capitalismo, que en la vieja época feudal ocupa una posición subordinada, pasa a ser la fuerza predominante en la sociedad capitalista y, con ello, la naturaleza de la sociedad se convierte de feudal en capitalista. Las fuerzas feudales pasan de su antigua posición dominante a una posición subordinada en la nueva era capitalista, y se acercan paulatinamente a su desaparición. Así sucedió, por ejemplo, en Inglaterra y Francia. A medida que se desarrollan las fuerzas productivas, la burguesía se transforma de clase nueva, que juega un papel progresista, en clase vieja, que juega un papel reaccionario, y finalmente es derrocada por el proletariado, pasando a ser una clase despojada de sus medios privados de producción y del Poder; entonces también se aproxima de manera gradual a su desaparición. El proletariado, muy superior en número a la burguesía y que crece simultáneamente con ésta, pero bajo su dominación, es una fuerza nueva que, dependiente de la burguesía en un comienzo, se robustece poco a poco, llega a ser una clase independiente y que desempeña el papel dirigente en la historia, y finalmente toma el Poder convirtiéndose en la clase dominante. Entonces la sociedad cambia de naturaleza: la vieja sociedad capitalista se transforma en la nueva sociedad socialista. Este es el camino recorrido ya por la Unión Soviética y que seguirán forzosamente todos los demás países. Veamos el caso de China. El imperialismo ocupa la posición principal en la contradicción en que China se ve reducida al estado de semicolonia; oprime al pueblo chino, mientras China ha sido convertida de país independiente en país semicolonial. Pero este estado de cosas cambiará inevitablemente; en la lucha entre las dos partes, la fuerza del pueblo chino, creciente bajo la dirección del proletariado, transformará inevitablemente a China de semicolonia en país independiente, al paso que el imperialismo será derrocado. La vieja China se transformará inevitablemente en una nueva China. La transformación de la vieja China en una nueva China entraña además, dentro del país, la transformación de la relación entre las viejas fuerzas feudales y las nuevas fuerzas populares. La vieja clase terrateniente feudal será derrocada, de dominante se convertirá en dominada, y también se aproximará gradualmente a su desaparición. Y el pueblo, bajo la dirección del proletariado, pasará de dominado a dominante. Entonces cambiará la naturaleza de la sociedad china: la vieja sociedad, semicolonial y semifeudal, se transformará en una nueva sociedad democrática. Transformaciones semejantes se han producido ya en el pasado. La dinastía Ching, que gobernó a China durante casi trescientos años, fue derribada en la Revolución de 1911, en tanto que la Keming Tungrnengjui (Liga Revolucionaria), dirigida por Sun Yat-sen, quedó triunfante por algún tiempo. En la guerra revolucionaria de 1924-1927, las fuerzas revolucionarias de la alianza entre el Kuomintang y el Partido Comunista en el Sur se transformaron de débiles en fuertes y obtuvieron la victoria en la Expedición al Norte, mientras que los caudillos militares del Norte, al comienzo dueños de la situación, fueron derrocados. En 1927, las fuerzas populares, encabezadas por el Partido Comunista, se vieron seriamente reducidas bajo los golpes de la reacción kuomintanista; pero, después de eliminar de sus filas el oportunismo, volvieron a crecer paulatinamente. En las bases de apoyo revolucionarias, que dirige el Partido Comunista, los campesinos se han transformando de dominados en dominantes, en tanto que los terratenientes han sufrido la transformación inversa. Siempre ocurre así en el mundo: lo nuevo desplaza a lo viejo, lo viejo es reemplazado por lo nuevo, lo viejo es eliminado para dejar paso a lo nuevo, lo nuevo surge de lo viejo. En ciertos momentos de la lucha revolucionaria, las dificultades prevalecen sobre las condiciones favorables y constituyen, entonces, el aspecto principal de la contradicción, mientras las condiciones favorables constituyen el aspecto secundario. Sin embargo, los revolucionarios pueden, mediante sus esfuerzos, superar gradualmente las dificultades y crear una situación nueva, favorable; así, una situación difícil cede su lugar a una situación favorable. Tal fue el caso después de la derrota de la revolución china en 1927 y durante la Gran Marcha del Ejército Rojo de China. En la actual guerra chino-japonesa, nuestro país se encuentra de nuevo en una posición difícil; pero podemos cambiar este estado de cosas y transformar radicalmente la situación de China y la del Japón. A la inversa, las condiciones favorables pueden transformarse en dificultades si los revolucionarios cometen errores. Así, la victoria de la revolución de 1924-1927 se transformó en derrota. Las bases de apoyo revolucionarias que se desarrollaron a partir de 1927 en las provincias del Sur, habían sido todas derrotadas hacia 1934. En el estudio, sucede lo mismo con la contradicción en el paso del no saber al saber. Cuando comenzamos a estudiar el marxismo, existe una contradicción entre nuestra ignorancia o escasa noción del marxismo y el conocimiento del marxismo. Pero, a través de un estudio tenaz, podernos llegar a transformar esa ignorancia en conocimiento, ese conocimiento escaso, en conocimiento amplio, y la ceguera en la aplicación del marxismo, en libertad en su aplicación. Algunos estiman que no ocurre así con ciertas contradicciones. Por ejemplo, según ellos, en la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, las fuerzas productivas constituyen el aspecto principal; en la contradicción entre la práctica y la teoría, la práctica constituye el aspecto principal; en la contradicción entre la base económica y la superestructura, la base económica constituye el aspecto principal; y los aspectos no cambian de posición entre sí. Esta es una concepción materialista mecanicista, y no materialista dialéctica. Es verdad que las fuerzas productivas, la práctica y la base económica desempeñan por regla general el papel principal y decisivo; quien niegue esto no es materialista. Pero hay que admitir también que, bajo ciertas condiciones, las relaciones de producción, la teoría y la superestructura desempeñan, a su vez, el papel principal y decisivo. Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas se hace imposible sin un cambio de las relaciones de producción, este cambio desempeña el papel principal y decisivo. La creación y divulgación de una teoría revolucionaria desempeña el papel principal y decisivo en determinados momentos, refiriéndose a los cuales dijo Lenin: "Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario."[16] Cuando hay una tarea por cumplir (sea la que fuere), pero se carece todavía de orientación; método, plan o política, lo principal y decisivo es determinar una orientación, método, plan o política. Cuando la superestructura (política, cultura, etc.) obstaculiza el desarrollo de la base económica, las transformaciones políticas y culturales pasan a ser lo principal y decisivo. ¿Estamos yendo en contra del materialismo al afirmar esto? No. La razón es que, junto con reconocer que, en el curso general del desarrollo histórico, lo material determina lo espiritual y el ser social determina la conciencia social, también reconocemos y debemos reconocer la reacción que a su vez ejerce lo espiritual sobre lo material, la conciencia social sobre el ser social, y la superestructura sobre la base económica. No vamos así en contra del materialismo, sino que evitamos el materialismo mecanicista y defendemos firmemente el materialismo dialéctico. Al estudiar la particularidad de la contradicción, a no ser que examinemos estas dos cuestiones -- las contradicciones principal y no principales de un proceso, y los aspectos principal y no principal de la contradicción --, es decir, a no ser que examinemos lo que distingue a un término del otro en cada una de estas dos cuestiones, nos veremos empantanados en un estudio abstracto, seremos incapaces de comprender concretamente las contradicciones y, por ende, no podremos encontrar el método correcto para resolverlas. Lo distintivo o lo particular en cada una de estas dos cuestiones representa la desigualdad de las fuerzas en contradicción. Nada en el mundo se desarrolla en forma absolutamente uniforme; debemos combatir la teoría del desarrollo uniforme o teoría del equilibrio. Más aún, es esta característica concreta de la contradicción y el cambio de los aspectos principal y no principal de una contradicción en el curso de su desarrollo lo que muestra la fuerza de lo nuevo que reemplaza a lo viejo. El estudio de las distintas modalidades de la desigualdad en las contradicciones, el estudio de la contradicción principal y las no principales y de los aspectos principal y no principal de la contradicción, es uno de los métodos importantes que permiten a un partido revolucionario determinar correctamente su estrategia y táctica en lo político y lo militar; todos los comunistas deben prestar atención a este método.
V. LA IDENTIDAD Y LA LUCHA ENTRE LOS ASPECTOS DE LA CONTRADICCION
Después de comprendidas la universalidad y la particularidad de la contradicción, debemos proceder al estudio de la identidad y la lucha entre los aspectos de la contradicción. Identidad, unidad, coincidencia, interpenetración, impregnación recíproca, interdependencia (o mutua dependencia para existir), interconexión o cooperación -- todos estos variados términos significan lo mismo y se refieren a los dos puntos siguientes: primero, la existencia de cada uno de los dos aspectos de una contradicción en el proceso de desarrollo de una cosa presupone la existencia de su contrario, y ambos aspectos coexisten en un todo único; segundo, sobre la base de determinadas condiciones, cada uno de los dos aspectos contradictorios se transforma en su contrario. Esto es lo que se entiende por identidad. Lenin dijo: "La dialéctica es la doctrina de cómo los contrarios pueden ser y cómo suelen ser (cómo devienen) idénticos, -- en qué condiciones suelen ser idénticos, convirtiéndose el uno en el otro, -- por qué el entendimiento humano no debe considerar estos contrarios como muertos, petrificados, sino como vivos, condicionales, móviles y que se convierten el uno en el otro."[17] ¿Qué significan estas palabras de Lenin? En todo proceso, los aspectos de una contradicción se excluyen, luchan y se oponen entre sí. Los procesos de desarrollo de todas las cosas del mundo y todo pensamiento del hombre, sin excepción, contienen tales aspectos contradictorios. Un proceso simple contiene solamente una pareja de contrarios, mientras un proceso complejo contiene más de una. Las diferentes parejas de contrarios, a su vez, se hallan en contradicción. Es así como están constituidas todas las cosas del mundo objetivo y todo pensamiento del hombre, y de ahí su movimiento. Podría parecer entonces que no hay ninguna identidad o unidad. En tal caso, ¿cómo se puede hablar de identidad o unidad? El caso es que ninguno de los dos aspectos contradictorios puede existir independientemente del otro. Si falta uno de los dos contrarios, falta la condición para la existencia del otro. Piensen: de una pareja de cosas contradictorias o de dos conceptos contradictorios en la conciencia humana, ¿puede uno de los aspectos existir independientemente? Sin vida no habría muerte; sin muerte tampoco habría vida. Sin "arriba" no habría "abajo"; sin "abajo" tampoco habría "arriba". Sin desgracia no habría felicidad; sin felicidad tampoco habría desgracia. Sin facilidad no habría dificultad; sin dificultad tampoco habría facilidad. Sin terratenientes no habría campesinos arrendatarios; sin campesinos arrendatarios tampoco habría terratenientes. Sin burguesía no habría proletariado; sin proletariado tampoco habría burguesía. Sin opresión nacional por parte del imperialismo no habría colonias ni semicolonias; sin colonias ni semicolonias tampoco habría opresión nacional por parte del imperialismo. Así sucede con todos los contrarios: en virtud de determinadas condiciones, junto con oponerse el uno al otro, están interconectados, se impregnan recíprocamente, se interpenetran y dependen el uno del otro; esto es lo que se denomina identidad. Los aspectos de toda contradicción se llaman contrarios porque, en virtud de determinadas condiciones, existe entre ellos no-identidad. Pero también existe entre ellos identidad, y por eso están interconectados. A esto se refería Lenin cuando dijo que la dialéctica estudia "cómo los contrarios pueden [ . . . ] ser idénticos ". ¿Por qué pueden serlo? Porque cada uno constituye la condición para la existencia del otro. Este es el primer sentido de la identidad. Pero ¿basta con afirmar que cada uno de los dos aspectos contradictorios es la condición para la existencia de su opuesto, que hay identidad entre uno y otro, y que, por consiguiente, ambos pueden coexistir en un todo único? No, no basta. La cuestión no se limita a la interdependencia de los contrarios; más importante aún es la transformación del uno en el otro. Esto significa que, en razón de determinadas condiciones, cada uno de los aspectos contradictorios de una cosa se transforma en su contrario cambiando su posición por la de éste. Tal es el segundo sentido de la identidad de los contrarios. ¿Por qué existe identidad aquí también? Obsérvese cómo, a través de la revolución, el proletariado se transforma de clase dominada en clase dominante, en tanto que la burguesía, hasta entonces dominante, se transforma en dominada, cambiando cada cual su posición por la que originalmente ocupaba su contrario. Esto ha tenido lugar ya en la Unión Soviética, y ocurrirá en todo el mundo. De no existir, bajo determinadas condiciones, la interconexión y la identidad entre los contrarios, ¿cómo podría producirse semejante cambio? El Kuomintang, que desempeñó un papel hasta cierto punto positivo en una determinada etapa de la historia contemporánea de China, pasó a ser un partido contrarrevolucionario en 1927 debido a su inherente naturaleza de clase y a la seducción por el imperialismo (éstas son las condiciones); pero, después se ha visto obligado a aceptar la resistencia al Japón debido a la agudización de la contradicción entre China y el Japón y a la política de frente único del Partido Comunista (éstas son las condiciones). Los contrarios se transforman el uno en el otro, pues entre ellos existe una determinada identidad. Nuestra revolución agraria ha sido y será un proceso en que la clase terrateniente, poseedora de tierras, se transforma en una clase que ha perdido sus tierras, mientras los campesinos, antes despojados de sus tierras, se transforman en pequeños propietarios que han obtenido tierras. Debido a determinadas condiciones, poseer y no poseer, obtener y perder, están interconectados; hay identidad entre lo uno y lo otro. Bajo el socialismo, la propiedad privada de los campesinos, a su vez, se transforma en la propiedad social de la agricultura socialista; esto ya ha ocurrido en la Unión Soviética, y ocurrirá también en todo el mundo. Hay un puente que conduce de la propiedad privada a la propiedad social; en filosofía, esto se llama identidad o transformación recíproca o interpenetración. Consolidar la dictadura del proletariado, o del pueblo, significa, justamente, preparar las condiciones para abolir dicha dictadura y pasar a una etapa más elevada, en la cual no habrá ningún tipo de sistema estatal. Fundar y desarrollar el Partido Comunista significa, precisamente, preparar las condiciones para la desaparición del Partido Comunista y de todos los partidos políticos. Crear un ejército revolucionario bajo la dirección del Partido Comunista y llevar adelante la guerra revolucionaria significa, justamente, preparar las condiciones para acabar para siempre con las guerras. En cada una de estas parejas, los contrarios se sostienen mutuamente. Como todos saben, la guerra y la paz se transforman la una en la otra. La guerra se transforma en paz; por ejemplo, la Primera Guerra Mundial se transformó en la paz de la postguerra, y la guerra civil en China ha cesado ahora, cediendo su lugar a la paz interna. La paz se transforma en guerra; por ejemplo, en 1927, la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista se transformó en guerra, y la actual situación de paz mundial puede también transformarse en una segunda guerra mundial. ¿Por qué sucede esto? Porque en la sociedad de clases, bajo determinadas condiciones, existe identidad entre cosas contrarias como la guerra y la paz. Todos los contrarios están interconectados; no sólo coexisten en un todo único bajo determinadas condiciones, sino que, también bajo determinadas condiciones, se transforman el uno en el otro; éste es el significado íntegro de la identidad de los contrarios. A esto se refería Lenin al hablar de "cómo los contrarios [. . .) suelen ser (cómo devienen) idénticos, -- en qué condiciones suelen ser idénticos, convirtiéndose el uno en el otro". ¿Por qué "el entendimiento humano no debe considerar estos contrarios como muertos, petrificados, sino como vivos, condicionales, móviles y que se convierten el uno en el otro"? Porque precisamente así son las cosas objetivas. El caso es que la unidad o identidad de los contrarios en las cosas objetivas no es algo muerto o petrificado, sino algo vivo, condicional, móvil, temporal y relativo; sobre la base de determinadas condiciones, cada uno de los aspectos de la contradicción se transforma en su contrario. Y el reflejo de esto en el pensamiento humano constituye la concepción marxista, dialéctica materialista, del mundo. Sólo las clases dominantes reaccionarias del pasado y del presente, y la metafísica a su servicio, no consideran los contrarios como vivos, condicionales, móviles y que se convierten el uno en el otro, sino como muertos y petrificados, y propagan esta falacia por todas partes para engañar a las masas populares, en el intento de perpetuar su dominación. Es tarea de los comunistas denunciar esta falacia de los reaccionarios y de la metafísica, divulgar la dialéctica inherente a las cosas y acelerar la transformación de las cosas, a fin de alcanzar los objetivos de la revolución. Cuando decimos que, bajo determinadas condiciones, existe la identidad de los contrarios, nos referimos a contrarios reales y concretos, y consideramos que la transformación del uno en el otro es igualmente real y concreta. En la mitología se habla de innumerables transformaciones, por ejemplo, en los mitos de la carrera de Kua Fu tras el Sol en el Libro de las montañas y los mares [18], del derribo de nueve soles a flechazos por Yi, en el Juai Nan Tsi [19], de las setenta y dos metamorfosis de Sun Wu-kung en Peregrinación al Oeste [20], en los numerosos episodios de fantasmas y zorros metamorfoseados en seres humanos en los Cuentos extraños de Liaochai [21], etc. Estas transformaciones de los contrarios, de las que habla la mitología, no son cambios concretos que reflejen contradicciones concretas, sino transformaciones ingenuas, imaginarias, fantásticas, inspiradas a los hombres por las innumerables y complejas transformaciones reales de los contrarios el uno en el otro. Marx decía: "Toda mitología conquista, domina y da formas a las fuerzas de la naturaleza, en la imaginación y mediante ella, y desaparece cuando las fuerzas de la naturaleza son dominadas realmente."[22] Las innumerables metamorfosis en la mitología (y también en los cuentos infantiles) deleitan a la gente porque describen imaginativamente la conquista de las fuerzas de la naturaleza por el hombre, y los mejores mitos poseen, como señaló Marx, "un encanto eterno"; pero los mitos no se crean basándose en situaciones determinadas surgidas de contradicciones concretas y, por lo tanto, no son un reflejo científico de la realidad. Esto significa que, en los mitos o en los cuentos infantiles, existe sólo una identidad imaginaria y no concreta entre los aspectos que constituyen la contradicción. Es la dialéctica marxista la que refleja científicamente la identidad en las transformaciones reales. ¿Por qué puede un huevo, y no una piedra, transformarse en un pollo? ¿Por qué existe identidad entre la guerra y la paz pero no entre la guerra y una piedra? ¿Por qué los seres humanos son capaces de engendrar sólo seres humanos y no otra cosa? La única razón es que la identidad de los contrarios exige determinadas condiciones necesarias. En ausencia de éstas, no puede haber ninguna identidad. ¿Por qué en Rusia la revolución democrático-burguesa de febrero de 1917 se ligó directamente a la revolución socialista proletaria de octubre del mismo año, mientras que en Francia la revolución burguesa no se ligó directamente a una revolución socialista y la Comuna de París de 1871 terminó en derrota? ¿Por qué, en cambio, el sistema nómade de Mongolia y Asia Central empalmó directamente con el socialismo? ¿Por qué puede la revolución china evitar un futuro capitalista y entroncar directamente con el socialismo, sin seguir el viejo camino histórico recorrido por los países occidentales, sin pasar por un período de dictadura burguesa? Todo esto no se debe sino a las condiciones concretas de la época. Cuando se presentan determinadas condiciones necesarias, en el proceso de desarrollo de las cosas surgen determinadas parejas de contrarios, y estos contrarios son interdependientes y se transforman el uno en el otro. De no presentarse tales condiciones, nada de esto podría suceder. Hasta aquí el problema de la identidad. Ahora bien, ¿qué es la lucha? ¿Cuál es la relación entre la identidad y la lucha? Lenin señala: "La unidad (coincidencia, identidad, equivalencia) de los contrarios es condicional, temporal, transitoria, relativa. La lucha de los contrarios, mutuamente excluyentes, es absoluta, como es absoluto el desarrollo, el movimiento."[23] ¿Qué significan estas palabras de Lenin? Todo proceso tiene comienzo y fin, todo proceso se transforma en su contrario. La permanencia de todo proceso es relativa, en tanto que la mutabilidad, manifestada en la transformación de un proceso en otro, es absoluta. En todas las cosas se presentan dos estados de movimiento: el de reposo relativo y el de cambio manifiesto. Ambos tienen su origen en la lucha entre los dos elementos contradictorios que contiene cada cosa. En el primer estado de movimiento, la cosa experimenta sólo cambios cuantitativos y no cualitativos y, en consecuencia, parece estar en reposo. La cosa pasa al segundo estado de movimiento cuando los cambios cuantitativos producidos en el primer estado alcanzan ya su punto culminante, dando origen a la disolución de la cosa como todo único, esto es, a un cambio cualitativo; de este modo aparece el estado de cambio manifiesto. La unidad, la cohesión, la unión, la armonía, el equilibrio, el impasse, el punto muerto, el reposo, la permanencia, la uniformidad, el aglutinamiento, la atracción, etc., que vemos en la vida diaria, son todas manifestaciones del estado de cambio cuantitativo de las cosas. A la inversa, la disolución del todo único, es decir, la destrucción de esa cohesión, unión, armonía, equilibrio, impasse, punto muerto, reposo, permanencia, uniformidad, aglutinamiento, atracción, y su transformación en sus respectivos contrarios, son todas manifestaciones del estado de cambio cualitativo de las cosas, es decir, de la transformación de un proceso en otro. Las cosas cambian constantemente, pasando del primero al segundo estado; la lucha de los contrarios existe en ambos estados, y la contradicción se resuelve a través del segundo estado. Es por esto que la unidad de los contrarios es condicional, temporal y relativa, en tanto que la lucha de los contrarios, mutuamente excluyentes, es absoluta. Al afirmar más arriba que entre los contrarios existe identidad y que, por esta razón, ambos pueden coexistir en un todo único y, además, transformarse el uno en el otro, nos hemos referido a la condicionalidad; esto es, bajo determinadas condiciones, dos cosas contrarias pueden unirse y transformarse la una en la otra; en ausencia de tales condiciones, no pueden formar una contradicción, no pueden coexistir en un todo único ni transformarse la una en la otra. La identidad de los contrarios se produce sólo a causa de determinadas condiciones, y por eso decimos que es condicional y relativa. Ahora, agregamos que la lucha entre los contrarios recorre los procesos desde el comienzo hasta el fin y origina la transformación de un proceso en otro; la lucha entre los contrarios es omnipresente, y por lo tanto decimos que es incondicional y absoluta. La combinación entre la identidad, condicional y relativa, y la lucha, incondicional y absoluta, forma el movimiento de los contrarios en todas las cosas. Los chinos acostumbramos a decir: "Cosas que se oponen, se sostienen entre sí."[24] En otras palabras, existe identidad entre cosas que se oponen una a otra. Este dicho es dialéctico y contrario a la metafísica. "Se oponen" significa que los dos aspectos contradictorios se excluyen mutuamente o luchan entre sí. "Se sostienen entre sí" significa que, bajo determinadas condiciones, los dos aspectos contradictorios se interconectan y adquieren identidad. Sin embargo, la lucha está implícita en la identidad; sin lucha no hay identidad. En la identidad existe la lucha, en lo particular existe lo universal, en lo individual existe lo general. Para citar a Lenin, "en lo relativo existe lo absoluto"[25].
|
Por lobogabriel - 23 de Abril, 2009, 9:41, Categoría: lecturas
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|